
Después saber que las ideas místico-religiosas llevadas al extremo pueden conducirte a estar 3 semanas encerrada en una planta de psiquiatría, intento evitar el hecho de creer que las casualidades vienen por alguna razón, que hay cosas que tienen un significado que la mayoría de mortales no son capaces de ver. Tampoco yo nunca he sido capaz de entender qué significan; lo más seguro es que ni siquiera signifiquen nada más allá de lo que son; pero creyendo que quizás quieren decir algo muchas veces es imposible dejar de darles importancia.
Ayer parecía como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para hablar del trastorno bipolar. Y encima ya os podéis imaginar, nadie tenía ni la mínima idea del tema. Por la mañana fui a estudiar a la biblioteca, a mi lado unas chicas que seguramente estudiaban psicología comentaban los síntomas del trastorno. Deseo que falte mucho tiempo para su examen porque creo que todavía lo llevaban un poco verde. Las oía hablar y me puse roja como un tomate, y era imposible dejar de escuchar lo que decían porque tenía su gracia.
Por la tarde llegó una compañera mía muy indignada porque su casera no le quería devolver la fianza de su alquiler. Empezó a despotricar de la señora, y de verdad tenía motivos porque parece ser que su discusión llegó al terreno personal. Por lo visto antes se llevaban muy bien, con lo cual mi amiga dedujo que su casera era bipolar. Yo callada otra vez. Por un segundo estuve a punto de decir algo, pero por ahora no tengo pensado difundir mi trastorno bipolar entre mis compañeros, muchos no lo entenderían. Entonces le dije sí, sí y cambiamos de tema.
Con todo esto yo empecé a plantearme si todo aquello estaba pasando por alguna razón, pero como no quiero entrar en el terreno de la videncia y la interpretación de señales me olvidé del asunto y intenté seguir con lo mío. De haber sido así seguramente no estaría escribiendo esto ahora, pero por la noche cayó la gota que colmó el vaso.
Fui a cenar con mis amigos. Casi todos saben de mis problemas mentales menos algunos con los que no he encontrado la ocasión clave para contarlo. Ayer encontré una. Después de tanto escuchar a la gente hablando de trastorno bipolar sin tener idea sólo me faltaba oir a una amiga que habla por los codos (y que no sabe lo mío) diciendo: que yo creo que soy bipolar, sí sí, seguro que soy bipolar. Todos los demás callados, miradas de reojo, qué gracioso.
Entonces lo solté, le dije mira es que yo de verdad sí tengo trastorno bipolar. Llevo un día rarísimo, hoy parece que todo el mundo se haya puesto de acuerdo para hablar del tema. Mi amiga al principio se apuró, pero luego la conversación fue amenizándose, y al cabo de un rato cambiamos de tema. Y aquí estamos. Ya hay una persona más que sabe de mi trastorno, y ya me queda una persona menos a quien contárselo.
Hola Anke, te comento aquí en Argentina tenemos una televisión abierta que es un espanto y allí se pude escuchar como personajes mediáticos se insultan diciéndose "sos un bipolar", a eso me refería.
Besos.
Hola!
Así que decir bipolar empieza a estar de moda eh? Mirándolo por el lado bueno, si la moda cuaja, quizás algún freaky tiene curiosidad por saber qué es este trastorno. Quizás en unos años los puristas de lo políticamente correcto dirán a todo el mundo que decir bipolar a la virulé no está bien, porque bla, bla, bla (y entonces puede que la gente empiece a tener un poco de respeto por esta enfermedad)... Quizás luego se darán cuenta de que decir subnormal tampoco estaba tan mal del todo, y realmente no suponía meterse con ningún colectivo en concreto. No lo sé, por lo menos tenemos la opción de contarlo si nos da la gana. Pero después del otro día creo que mejor no darle vueltas al cómo contarlo. Puede ser que venga solo...
Abrazos a todos!
Hola!
Es curioso, durante mi episodio de manía también me vi envuelta en lo místico-religioso, y las casualidades por pequeñas y absurdas que fueran me obsesionaban. No es extraño que la gente hable de la bipolaridad. Yo misma antes de padecerla era una apasionada del tema, incluso yo misma me diagnostiqué en plena fase de manía, lo que dejó a mi psiquiatra bastante sorprendida.Pero bueno, yo soy estudiante de psicología y todos esos temas siempre me han llamado la atención. A la gente le parece gracioso usar la palabra bipolar para definir un estado de animo cambiante, sin pararse a pensar que pueda o no ser patológico. Lo usan coloquialmente. Claro a nosotros, no nos hace gracia, pero es lo que hay. De todas formas, la gente cada vez se va haciendo más a estas cosas y poseen más información. Lo malo, es que hace falta que la Catherine Zeta-Jones sea bipolar, para que la gente le presté atención y acabe poco a poco con el estigma que supone. Yo estoy así desde abril del 2011, mis allegados lo saben y mucha gente debido al trabajo de mis padres intuye que algo me pasa sin saber bien que. No me he llegado a plantear mi enfermedad como algo que tenga que esconder. Solo espero salir del agujero, de esta fase depresiva y una vez me encuentre en eutimia, ya pensaré si me parece apropiado hablar de mi estado. De todas formas, aunque no es algo que tenga que saber la gente de primera mano, está claro que mis relaciones cercanas sabrán de mi enfermedad. No me veo capaz de esconderlo, me ha marcado demasiado.
A algunos más que a otros les vale en esto de las coincidencias y excesivas casualidades, proferir un "auskalo", cuyo significado viene a ser "vete a saber". Con esto se pretende no intentar comprender el porqué ocurren y no querer adentrarse en la madriguera de Alicia o al otro lado del espejo. Y lo cierto es que merece entrenarse en ello e irse encogiendo de hombros ante ciertos acontecimientos desacostumbrados o difíciles de explicar, restándoles la importancia de querer saber más de ellos.
En cuanto al tema de bipolaridad, hallo que cada esta más en boca de mucha gente que lo mismo le da tachar de bipolar a uno u a otro. Por lo visto el término está cada vez más extendido y es fácil de entender: dos polos: Triste-alegre y se despachan tan a gusto con el que le viene en gana o sonríe por la mañana y por la tarde está malhumorado. Ignorancia y reduccionismo, no más. Así pues conviene instruir en determinadas ocasiones a determinados individuos, pero sin prisa. Ahora menos que nunca siento la necesidad de contar por ahí que padezco o he padecido bipolaridad. Etiquetarme de esa manera me parece un tanto peligroso, pues con ello posiblemente bien pudieran encajarme en una estantería no deseada. No soy sólo eso, como no soy un catarroso, ni un griposo o yo qué se. Soy lo que soy y eso aún no lo sé.
Y Anke me alegro oirte nuevamente y que te halles lo suficientemente restablecida. En mis manías también se desarrollaba una fuerte vivencia mística-religiosa y terminaba como tú. Algunos dicen que son los arquetipos los que se acentúan sobremanera en ese estado. Atenderlos y canalizarlos en eutimia, hacer caso de esa intensa fuerza y asentando muy bien los pies en el terruño, puede ser una muy buena consecución de lo que uno quiere en la vida. Suerte y salud, mucha salud.
Un abrazo
Hola Anke yo creo que en las causalidades nada mas, pero mas allá de todo, que bueno, vas a la biblioteca, tus amigos te visitan, te reunís para salir con ellos, llevas bien tu vida y tus relaciones sociales, bien por vos.No se si es tan importante lo que los demás sepan o no de nuestro trastorno, yo no se de muchisimas cosas, uno no debe saber de todo y esto de la bipolaridad esta un poco de moda y hasta en algunos casos lo he escuchado usar como un insulto y bueno...no me quita el sueño, me procupa y ocupa estar bien, sentirme segura de quien soy y yo estar feliz con lo que puedo hacer cada dia no???.
Amiga Anke adelante y la gente es quien eso nada mas...siga en lo suyo que va muy bien un fuerte abrazo.