javierfc

Preguntado por javierfc

Hemos pasado el verano y no hemos tenido esos movimientos acelerados y rápidos, ni esos delirios que nos obligaron a llevar a nuestra hija en el mes de noviembre al psiquiatra, y que por primera vez oímos el diagnóstico de bipolaridad.
El verano se ha pasado "bien", levantándose a las ocho para ir a una academia de estudio 3 ó 4 horas diarias, mientras estuvimos en la ciudad, y quince días de descanso en una playa. La playa es un lugar en el que nuestra hija disfruta: nos dice que como el próximo año aprobará 3 semana y no dos. Y nosotros encantados de que pudiera ser así. Cierto que no han faltado todos los días entre 6 ó diez situaciones de enfado: al levantarse no se le puede decir nada; a veces es una desorganizada con su ropa, su cuarto; otras no aguanta la frustración y contesta con un improperio ante nuestra advertencia; a veces no nos agrada su estancia en la mesa; otras pretende su voluntad por encima de la de sus padres o hermanos aunque impida que veamos la tele o que nos acostemos; otras le recriminamos que no lea un libro o que no escriba un ejercicio mientras cambia continuamente el canal de la televisión... y nos oímos "¡vete a la mierda!" o "¡Dejadme en paz!"
Será la costumbre de nueve meses pero del balance no me quejo, no se parece en nada a su tristeza (-depresión-) vivida en diciembre, enero o febrero; hasta de vez en cuando le brotan palabras de cariño y algún beso en la mejilla "¡Te quiero mucho papa!", aunque a la media hora le diga que deje el ordenador para que se acueste su hermana y vuelva a mandarme a escaparrar.
Empezará el curso y eso puede ser otro problema, que haga lo que pueda...personalmente creo que mi hija ha perdido organización, memoria, concentración... capacidad para estudiar... y eso que como todo padre queremos suplir con dinero y profesores las posibles lagunas que le vemos. Me preocupa como podrá presentarse intelectualmente en el aula, reconocer quién ha sido y quién es hoy para afrontar el estudio.
A veces lanzo sobre mi hija una mirada entre temerosa y somnolienta, llena de una especial rabia porque sea a ella a quien le haya tocado vivir una enfermedad mental, que cuestan comprender. Incluso a mi me cuesta compender su dificultad para organizarse, para estabilizar su ánimo,- si no es más que cuestión de voluntad -me digo-, ... y mi mirada se enturbia y le observo entonces con indiferencia o con desprecio... pero procuro que ese sentimiento sea puntual pero llega y sin darme cuenta ya ha provocado la situación indeseada y el lío está montado.
Otras veces observo a mi hija con una dulce mirada fraterna que se une con su desventura o con su desdicha y se convierte en una ráfaga de solidaridad hacia quienes una enfermadad los abate en la manía o en la depresión, hacia quienes dependen de controlar la química de sus neurotrasmisores.
Estos sentimientos de temor o deseo o de fraternidad bullen en mi mente sin que a veces pueda detenerlos y las palabras de mi hija si salen mal pronunciadas o sin vocalizar; si pasan tres horas de la tarde aumentando sus pectorales con ejercicios y largos de natación; si no encuentra el sueño rápido y se levanta tres o cuatro veces a orinar; si le brotan lágrimas porque el ejercicio de esquematización que le han pedido no le sale y se cree inútil para estudiar y ves su tristeza durante dos o tres horas.
Por el momento he conseguido quitarme las pastillas para el sueño y el aprazolan, duermo muy bien y no siento ese dolor en el pecho que llaman ansiedad o angustia. No me acuerdo de mi trabajo y eso que mañana empiezo nuevo curso. Estoy bien. Dispuesto a luchar por mi hija y echaros una mano de solidaridad y "buenas palabras" en este foro. ¡Ánimo a todos!

Respuestas

anke
anke respondió:

Me alegro que la cosa vaya mejorando, Javier!
Te mando muchas fuerzas para soportar la pubertad... eso sí. Ya ves que poco a poco la cosa va cambiando. Pasito a pasito aparecen momentos de tranquilidad y ya no hay ese malestar depresivo continuado que nos explicabas hace meses.
Ah! No os angusties antes de tiempo por como tenga que ir el nuevo curso. Ya se verá sobre la marcha ¿no?
Venga que ya se lo duro que es tener que aguantar a alguien así (ay cuantos mocos me tuvieron que aguantar a mi...) pero mira que ya florecen algunas muestras de tu hija tal como es de verdad. Y llegará el día estoy segura que todo esto será un recuerdo y nada más. Habrá sido un mal trance, pero seguro que sirve para unir a toda vuestra familia mucho más.

Un saludo!

Ay y aprovecho para colgaros una canción de avión que me alegraba los vuelos cuando estaba depresiva:
http://www.youtube.com/watch?v=qCzzljOMpXs

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