Mi opinión personal y ya he tenido la experiencia de estos llamados centros especiales de empleo, es que cuando debieran proporcionar a la persona contratada que tiene una incapacidad del grado y tipo que sea(físico, sensorial,mental), lo primero es que se empieza discriminando a las 2 últimas y la proviniente de una discapacidad mental es la que tiene menos ayuda y con diferencia. Mi sensación, es sin extenderme mucho la siguiente, se va a trincar las subvenciones pues estas pseudoempresas por lo general no tienen un gran capital....Que si pueden conseguir con las ayudas legales, en suma.....Una estafa laboral de gente que queremos superar nuestra enfermedad e incorporarnos al mercado de trabajo.
Dr. Juan Romeu Bes, gracias por contestar mi pregunta, veo que coincide con mi punto de vista, y sólo queda decir, Hecha la ley, hecha la trampa, el gobierno que tenemos anuncia a bombo y platillo los beneficios por contratar a discapacitados en las empresas ya sean especiales de empleo o normalizadas y es cuando los espabilaos de turno, se aprestan a sacar tajada, ¡¡¡que verguenza!!!
Gracias, un saludo.
Hay de todo. Mientras las mismas empresas de "orientación" den empleo, cabe sospechar. Tener personal tarado es una labor generosa... y para algunos un chollo.
De acuerdo contigo en la dificultad para orientar a personas con trastorno mental, especialmente si hay deterioro provocado por la persistencia de síntomas psicóticos.
En mi opinión (y sé que no es "bonita") para tales casos se deberían establecer centros muy especializados. Discriminación positiva. Personal que entienda qué es un trastorno mental y cómo se ayuda de verdad a las personas que lo padecen.
No os escandalicéis por la palabra "tarado". A mí me encanta porque es demostrativa y nada ñoña. Servidor (diabético, con infartos y hemorragias cerebrales, deterioro ognitivo, cegato por la retinopatía, etc.) se considera un tarado de pro. Nunca llamo morenos a los negros, "personas de crecimiento restringido" a los enanos, ni "políticamente correctos" a los pelmazos que emplean tales eufemismos.
Besos lascivos (para qué nos vamos a engañar)
J. Romeu