Llevo varios días en que noto mejor a mi hija, sin la depresión que siguió a su primer estado maniaco de alucinaciones, temblores y locuacidad imparables. Sin embargo me resulta difícil definir hoy la identidad de mi hija, tal o cual rasgo de su carácter, incluso sus aficiones. Su identidad ha cambiado, no es la misma hija que le gustaba ir al teatro y disfrutaba con "Fedra", "El burlador de Sevilla" o "¡Ay Carmela!".
Hoy sé de mi hija puede ocurrírsele cualquier idea aunque parezca disparatada a toda la familia; crispar la situación con un insulto porque le pides que apague el programa-basura de televisión que ve o intuyes un historial de ordenador de lo más inapropiado. Los Simpson y los canales de dibujos se convierten en sus preferidos que nadie debe ver a su lado ¡Qué diferencia cuando nos solicitaba los informes semanales para saber qué pasaba en cualquier pais o siguió la elección de Obama porque imaginaba que con él el mundo sería diferente!
Hoy mi hija es una déspota que obliga a que esté el zumo de naranja y la fruta pelada en la mesa para desayunar, que su madre le peine la melena, que haya zumos en el frigorífico, que cuando quiere ponerse a trabajar un domigo a las diez de la noche su padre le dicte versos de Garcilaso que recojan imágenes de la mujer renacentista...
Su identidad ha cambiado, imagino que hoy tiene la identidad a la que le ha forzado su enfermedad, si no difícilmente se explica un cambio tan drástico, pese a que vive en la edad de los adolescentes.
La actitud de la familia también cambia y la empatía se acaba a veces, llegas a perderte en insinuaciones de desprecio si mi mente o la de mi esposa o la de la hermana no están tranquilas ¡Ya sé que es una actitud negativa y procuro evitarlas autoinstruyéndome mandatos de comprensión y compasión!
Esta falta de carácter se soporta mal, no se puede confiar en ella y siempre recelas de qué hará, cuánto tiempo durará su paseo, si decidirá correr pese a las ampollas de sus pies que ha cogido por la idea de hacer deporte porque he engordado.
Paseo a veces con ella y procuro enseñarle detalles de su enfermedad que prevengan de futuros amagos de manía (me ha contado algunas alucinacioes y son humillantes) y parece que entra en conversación... aunque a veces también aparece ese "¡cállate y déjame en paz!"
Pienso que la enfermedad de mi hija me obsesiona tanto que puede derrocarme, y me doy ánimos para ser fuerte y seguir estudiando sobre esta manía que en el fondo aborrezco y culpabilizo de que ni mi familia ni yo seamos los mismos de hace un año... me digo que hay bipolares que se casan, que son "gente de provecho" -como me decía una amiga del foro- y otra a punto de acabar una carrera pese a que le vino todo cuando faltaban dos asignaturas para acabar (-¡Ánimo y suerte y deja los kilos, a veces unos kilos no sientan mal, incluso gustan!-) , y otra que que pese a tener su primer episodio con quince años hoy ha llegado a acoger niños en su familia... pero la mente sigue y agujerea este cerebro y este corazón que a veces oprime y se "pastillea" para dormir y para que se ensanchen sus pulmones.
Hola, me sumo a los ánimos de la amiga Myriam y coincido en la opinión y el sabio consejo.
Además, me doy por aludida con lo de "gente de provecho" y te lo agradezco y deseo que la situación se normalice todo empiece a funcionar de nuevo.
Un abrazo,
neus
Javier, me vas a perdonar si no te gusta mi respuesta, pero me veo en la obligación de decirte un par de cosas, porque todos los que tenemos algun ser querido afectado por el TB, hemos pasado por la etapa en la que tu estas ahora.
Ahora, es PRIORITARIO que mires por tí, si el cuidador, no se cuida, se va todo al garete, la familia entera, va todo en el lote...
Estas al límite, y la situación con mucha "facilidad" sobrepasa...si no pones remedio a tiempo...
Tu niña necesita de vuestra atención y desvelos, pero si no estais fuertes, de nada sirve.
Muchas cosas que describes, no las veo para nada síntomas de TB, quizas ella tenga diagnosticada alguna otra patologia (tipo t.personalidad...) que este sacando a flote los síntomas que mencionas y que yo no identifico en TB'S y pienso que se beneficiaria y mucho de una buena psicoterapia cognitiva-conductual...los profesionales estan para algo, la familia para otro "algo" hay que saber separar, para que todo sea lo más eficaz posible.
De antemano te pido disculpas si en algo te he podido ofender
Un saludo y mucha fuerza
M.-