Hoy hemos dado un paso más, no sé hacia dónde. Cierto que ayer mi hija debió ausentarse del centro -se encontraba mal, le dolía el vientre, quizá por problemas de la ingesta reciente de litio-, ya venía sufriendo dolores los días nateriores, sobre todo en las primeras horas. Por la tarde tres horas de paseo excepcionales: receptiva, amable, conversadora -cierto que sobre asuntos de su enfermedad- pero con unos mensajes claros, bien construidos y reflexionados. Al llegar a casa, un poco de ordenador, cena, y luego ese ratito en la que en el cuarto de estar, dando vueltas alrededor de la mesa centro, rodea y se ríe y llora, y se ríe y llora... hasta que tanta labilidad emocional le asusta y tiene miedo... y miedo... y al acostarse llega a nuestra cama nos lo dice y le dejo gustosamente mi lado de cama y yo salgo al sofá dele estar -por cierto hoy he dormido- Por la mañana -aquí está la novedad: no se ha levantado -a trancas y barrancas lo hace otras veces- y hoy no ha podido, ha habido unos minutos de palabras "venga", "si has dormido bastante", "no puede ser"... "¡dejadme en paz. mo puedooooo!". Se ha quedado en casa ¿Qué actitud tomar? Escierto, no podía... tampoco quería venir a otra hora... "¿No sabes la vergüenza que se siente al llegar tarde y no hacer nada, y si me entran los dolores de tripa?" ¿Qué debemos hacer?
La Dra. Neira Morales podría estar en nuestro equipo, y viceversa. Pocas veces habíamos visto tanta coincidencia de opiniones. Tendremos que montar un eje Barcelona-Valencia.
Nos ha encantado la mención a "tener la mano tendida" para ayudarla cuando ella lo considere adecuado.
javierfc: El 5º punto explica el cuarto. No plantear, ni aceptar, enfrentamientos. A veces vale más pasar por tonto (en aras de conseguir la contención) que hacerte el fuerte (si con ello consigues la intensificación de los síntomas).
Muy bien la carta al tutor; él es quien debe coordinar a todos los demás profesores.
Gabinete Dr. Romeu y Asociados
Querido Javier,
Os encontráis ante una situación relativamente frecuente que no depende de vosotros solucionar.
Será importante que a la niña la vea su psiquiatra para que el tratamiento poco a poco le vaya haciendo efecto. En estos momentos, más que nunca, debéis armaros de paciencia, pues como muy bien ha dicho el equipo del Dr, Romeu, obligar no sirve de nada, y poco más de lo que ya os ha dicho él os voy a poder decir yo.
Dadle todo el cariño que podáis para que sienta que, a pesar de la carga que supone para vosotros (probablemente ella piense así) vosotros estáis ahí para ayudarla cuando lo necesite el día que encuentre algo de fuerza para levantarse de la cama y cogerse a una de vuestras manos.
Saludos,
Muchas gracias Juan Romeu por las valiosas respuestas a la pregunta “¿qué actitud tomar?”, parece que la calma y no la crítica, la comprensión y no el enfado, son armas más útiles, que merece la pena ponerlas en práctica porque todos salimos ganando. También gracias por esa afirmación de que si se acierta el tratamiento todo irá mejor. El punto 4º no he terminado de entenderlo bien. ¡Ah, al final Inés fue al instituto, a 3ª hora, pero fue! ¡Se lo valoramos mucho!
Pretendo dar al tutor de clase esta información para que la transmita en la evaluación de comienzos de diciembre, ¿puede ser conveniente?
"Agradecemos el esfuerzo y la comprensión que todos estáis mostrando con nuestra hija Inés. De sobra sabemos que su estudio no es de recibo para una alumna de 4º de ES0, y que algunos profesores todavía no habéis leído una línea acertada de nuestra hija.
A veces cuando Inés se encierra en su cuarto a oír música, y le interrumpimos para recordarle el estudio de matemáticas, lengua, sociales… nos espanta con algún exabrupto y si enfadados le contestamos, se preparan momentos difíciles. Te quedas con la impresión de una muchacha sinvergüenza y vaga. Mejor no contestar en ese momento. Pero en esta ruleta de emociones que hoy es Inés, hay momentos en los que angustiada y llorosa nos dice “¿Por qué no puedo estudiar, si yo quiero estudiar?”, “¿por qué no puedo leer?”, “¿por qué no entiendo esta noticia que trata de la Ilustración? ¡Estoy harta de esta enfermedad! ¿Qué seré yo cuando tenga 20 años?”. No hay quien la detenga, y entonces comprendes que no es una sinvergüenza sino una enferma.
Esta enfermedad de Inés hace ir muy deprisa a sus emociones, no se concentra y no sabe establecer un orden ni con sus cosas ni mucho menos con las ideas. Sin concentración ni ordenación es imposible reorganizar los temas para estudiar.
En el mes de agosto, sobre todo la segunda quincena, notamos un cambio espléndido en Inés, volvió a tener ganas de estudiar, y de química que ha suspendido 3º, llegó a hacer el cuaderno y a estudiar bien la formulación, continuamente nos solicitaba que la viésemos. Empezó el curso con ganas y con el otoño, otra recaída, ingreso y nuevamente a esta noria de rápidas depresiones y manías.
Hoy Inés vive muy preocupada. Tiene malestar en el vientre por la ingesta de litio, que está prescrito como efecto secundario; le cuesta levantarse y lo hace con muy mal humor; y a su vez le cuesta mucho dormirse; pero sobre todo tiene miedo, no ya a que sepan sus compañeros de clase que está enferma, es evidente que lo intuyen, sino a que en algún momento no pueda controlarse y aparezcan sonrisas y lágrimas sin que pueda detenerlas, a que formule preguntas y respuestas disparatadas que delaten su “descontrol”, (“locura” –dice ella-).
Por la tarde le buscamos algunas clases de matemáticas, francés, inglés, para que no quedase en casa deprimida, y acude, pero aunque tiene mucho tiempo los deberes de clase ni los mira: una redacción sobre los rinocerontes en inglés; un día, una carta a un muchacho inglés, otro día una redacción sobre la felicidad…, otro día los verbos en francés o la sintaxis de una oración, casi nada. A veces aunque me ha exigido que yo le hiciera algún ejercicio, es contraproducente porque luego piensa que nunca será capaz de hacerlo así, y su autoestima baja todavía más. Pensamos que a lo mejor alguien que cada día le controlase en casa podría ser útil, pero tampoco estamos convencidos. El deseo que hoy tiene Inés es caminar por las tardes junto a su padre por el meandro de Ranillas o ir a la piscina y nadar, que le gusta mucho.
Sobre vuestra labor, sé que os preguntáis qué podemos hacer, (no creáis, lo mismo nos preguntamos nosotros sobre muchos aspectos); a mí me cuesta mucho asumir que el instituto quede en segunda línea de prioridades, me hubiera gustado otra situación muy diferente, pero esto hay. Lo hecho hasta ahora me parece perfecto: no culpabilizarla de las notas de sus exámenes, animarla (“Inés, cuando te veas capaz, ya lo harás bien”), mantenerla flotando, en clase, sin echarle lastre encima, que no deje de sentirse a gusto en el centro; dejar que a veces muestre su agradecimiento hacia vosotros porque sabe qué estáis haciendo por ella, darle ánimos más que consejos “si no puedes, no pasa nada, estoy segura de que tarde o temprano volverás a tener ritmo de estudio”. No os obsesionéis con la nota, con su suspenso, sus padres ya saben cuál es la valoración de su rendimiento.
Esperemos que la nueva medicación le deje periodos más largos sin descompensaciones anímicas y puede valorarse su rendimiento, pero en estas enfermedades el proceso de mejora se mide por meses o años, no por semanas, y la espera se hace muy larga, eso nos dicen.
La respuesta es: nada... de momento. No puedes dar una orden de conducta, a menos que tengas la manera de hacerla cumplir.
Nos hemos encontrado con chicos que han llegado a quedarse 8 meses en casa, a pesar de que cada día aseguraban que, al día siguiente, se levantarían e irían a la escuela.
Nuestras reglas básicas son las siguientes:
Si ellos no tienen ninguna intención de hacer lo que amenazan y tú te dejas manipular... este error tuyo te deja como un gilipollas. Pero si te equivocares en sentido contrario, es decir, no haces caso de sus amenazas... y ellos la cumplen, quedas hundido.
Nuestra idea es que, cuando la niña mejore, lo que depende más de acertar en el tratamiento que de otra cosa, se recuperará el tiempo perdido. Entretanto, la primerísima primera prioridad debe ser: mantenerla flotando, aunque sea entre dos aguas; o sea, que no se hunda. El colegio, etc. queda en segunda línea de prioridades.
Sería importante una acción mixta entre psicoterapia y psicoeducación, pero no con la hija sino con los padres. Es importante aprender cómo manejar los momentos clave en el momento en que se producen.
Paciencia y aprender. Con nuestros mejores deseos,
Gabinete Dr. Romeu y Asociados
Además, la medicación que hace poco le han cambiado es lenta en hacer efecto. Desgraciadamente en psiquiatría la brevedad de un proceso se mide por años o meses. No por semanas como en una gripe.
Incluso entre los expertos en trastornos resistentes se considera que en menos de tres años es difícil consolidar la estabilización de un TB.
Gabinete Dr. Romeu y Asociados