Theoros

Preguntado por Theoros

Ayer me sentí acusado de una falta leve de empatía, dicho con una seriedad que parecía conferirle la gravedad de un falta seria. No doy más explicaciones porque la situación bien pudiera parecer tonta, muy tonta.
El caso es que me queda la resaca y mi centro eminentemente gobernador ha analizado la cuestión y la dinámica que pudo producir esa acusación, es mi cruz..
Y ahora hablaré en plural y me meteré en el saco.
Nos cuesta decirles a los demás lo importantes que son para nosotros, lo bien que nos lo hacen pasar, lo güays que son, enmarcar sus cualidades, alabarles o admirarlos, como si perdiéramos algo en la transacción. Me refiero en el terreno coloquial, pues nuestro rostro, sentir o sonrisa no deja de hacerlo.
Lo que nos cuesta bien poco verbalizar es decirle al prójimo que esto o aquello no me gusta de ti y lo hacemos de tal manera y tan bien que torpedeamos autoestimas sin considerar las posibles bajas.
Hace un tiempo mi padre me dijo que hay cosas que no se deben decir. Con esto pienso que me decía que hay sentires que deben expresarse no con las palabras, sino con los gestos y actitudes y que hay que ser prudente, muy prudente a la hora de verbalizar la valoración que hagamos sobre una persona, ya sea en positivo o en negativo.
En el sentir , en la relación, hay sentimientos y la máxima expresión verbal conseguida por el hombre en este campo, me atrevería a decir que está representada por la poesía. Pero claro, poetas hay cuatro y bocas las hay a bocajarros. Es por ello que se me antoja ahora que es una lástima que no seamos un poquito más poetas cuando valoramos a una persona.
Pero todas estas palabras son sólo el fruto de un pequeño malestar, que me he permitido expresar de este modo y manera. Y manda cuyons porque he de concluir diciendo que estas personas y en cierto grado son necesarias para que me recuerden: ¿pero quién te crees que eres?. Sólo les pido un tiempo necesario para que me permita digerirlas y si me resultan del todo indigeribles, pues a otra cosa mariposa, que ya vendrán otr@s.
Suerte y salud para tod@s
y si tienes alguna reflexión particular al respecto, te leeré con mucho gusto.

Respuestas

anke
anke respondió:

Ayer me pasaron cosas relacionadas con lo que cuentas. Uyuyuy...
Es complicado encontrar buenas palabras para expresar algo que no nos gusta. Fue la conclusión a la que llegamos con una amiga, después de dos horas de intentar encontrar la buena manera de decir una tontería sin que provocara una mala reacción al futuro destinatario.
Las cosas bonitas, bien guardaditas se suelen quedar. Será que no queremos parecer insignificantes al reconocer que hay cosas maravillosas fuera de nosotros mismos. Pero ayer, después de tanta charla pasó algo bonito. No sé muy bien a qué venía el tema, no sé muy bien qué dije, pero venía a ser algo en plan "te quiero, eres la mejor y no se que haría sin ti" pero más profundo y más sincero. Fueron dos minutos con algo especial. Sin abrazos ni musiquilla de fondo. Pero con sentimiento.
Pasó un rato, llegó otro amigo. El plan era estudiar, pero no fue un día muy provechoso. Nos enseñó un trabajo suyo que pululaba por la red. Explicaba algo curioso: el idioma que hablas influye en tu manera de decir las cosas. El castellano resulta ser un idioma propenso a la discusión. Así que no es que tu lengua, mi lengua o la lengua de Fulanito vayan a la muela picada. Es que hablando en castellano, español, o como se llame este código en el que nos estamos comunicando, todos somos propensos a ir a la muela picada.
También es cierto que un idioma es fruto de la forma de hablar de todos nuestros antepasados. Pues será que poco esfuerzo se dedicó a esto de intentar decir las cosas bien, y a callar cuando había que callar. Habrá que aprender esperanto? No sé, el chino parece más rentable, el inglés más práctico, el alemán más racional... Creo que tenemos que trabajar en nuestra forma de decir las cosas y aprender, aprender y aprender de todo.

Te copio el trocito de trabajo de mi amigo, por si te interesa:

"También es un hecho confirmado que el español es uno de los europeos que más discute. Eso se debe, principalmente, a que el español no sabe que una opinión no se posee, y que al intentar rebatirla no se le intenta quitar. Más bien, el español cree que cuando se le discute una opinión, se le está cuestionando. Esto no sería destacable, como ya he dicho antes, si el español no fuera una de las lenguas indoeuropeas dónde más discusiones se generan comparándolo, por ejemplo, con los alemanes, cuyas discusiones son vistas como charlas distendidas por los hablantes del español."

Qué calor dios mío! Se me derriten los Depakines!

azucarlimon
azucarlimon respondió:

Hace dos dias ando por aca, como decimos los argentinas, en este caso argentina, me copa leerte, nada mas que agregar por ahora.

Theoros
Theoros respondió:

Hola Neu
Parece que llevas muy bien tu autodosificación en el teclado, sin dejar de estar presente. Me alegro.
Salu2

neueters
neueters respondió:

Muy bueno Theoros, muy muy bueno.
Ya sabes que te quiero entre mis principales jejeje...
(No fui muy poética y a diferencia de otras veces, breve y concisa, pero me quedo aquí)

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