marejada

Preguntado por marejada

La verdad no se que fue antes si el huevo o la gallina,si experimentar periodos mas largos de estabilidad fue el motivo de interesarme por el taoísmo o sucedió a la inversa.En cualquier caso es  aquel un paisaje filosófico  en el que casi siempre encuentro sino respuestas si un atisbo de serenidad ante la falta de estas.Os dejo un cuento de esta tradición bastante popular y conocido,por si alguien le apetece su lectura....No esta de mas buscar otro tipo de apoyos ademas de los farmacológicos.
Parece que habla del ying yang,los opuestos en irreconciliables y excluyentes que en el fondo se necesitan y complementan,y sobre todo se explican uno mediante en el otro.opuestos como salud enfermedad,verdad,mentira,bien mal o justicia e injusticia etc etc...
Para mi el taoísmo,por lo que he llegado a entender es sobretodo la filosofía de la aceptación para la superación.Me ofrece una perspectiva desde donde relativizar y me aleja de los extremos,al menos mas que antes.y me permite ademtrarme en las paradojas del pensamiento y de la vida sin sucumbir a su aparente comtradiccionEn fin.espero no haberos aburrido con la disertación.Lo poquito que se de esto viene de lecturas autodidactas.solo pretendía compartir mi experiencia.
Cuentos como este que antes me desconcertaban hasta la ansiedad.ahora me sosiegan en medio del remolino,quizás porque he logrado interpretetarlos en una clave distinta.

Había una vez dos monjes que paseaban por el jardín de un monasterio taoísta. De pronto uno de los dos vio en el suelo un caracol que se cruzaba en su camino. Su compañero estaba a punto de aplastarlo sin darse cuenta cuando le contuvo a tiempo. Agachándose, recogió al animal. "Mira, hemos estado a punto de matar este caracol, y este animal representa una vida y, a través de ella, un destino que debe proseguir. Este caracol debe sobrevivir y continuar sus ciclos de reencarnación." Y delicadamente volvió a dejar el caracol entre la hierba.
"¡Inconsciente!", exclamó furioso el otro monje. Salvando a este estúpido caracol pones en peligro todas las lechugas que nuestro jardinero cultiva con tanto cuidado. Por salvar no sé qué vida destruyes el trabajo de uno de nuestros hermanos.
Los dos discutieron entonces bajo la mirada curiosa de otro monje que por allí pasaba. Como no llegaban a ponerse de acuerdo, el primer monje propuso: "Vamos a contarle este caso al gran sacerdote, él será lo bastante sabio para decidir quien de nosotros dos tiene la razón."

Se dirigieron entonces al gran sacerdote, seguidos siempre por el tercer monje, a quien había intrigado el caso. El primer monje contó que había salvado un caracol y por tanto había preservado una vida sagrada, que contenía miles de otras existencias futuras o pasadas. El gran sacerdote lo escuchó, movió la cabeza, y luego dijo: "Has hecho lo que convenía hacer. Has hecho bien". El segundo monje dio un brinco. "¿Cómo? ¿Salvar a un caracol devorador de ensaladas y devastador de verduras es bueno? Al contrario, había que aplastar al caracol y proteger así ese huerto gracias al cual tenemos todos los días buenas cosas para comer. El gran sacerdote escuchó, movió la cabeza y dijo "Es verdad. Es lo que convendría haber hecho. Tienes razón."

El tercer monje, que había permanecido en silencio hasta entonces, se adelantó. "¡Pero si sus puntos de vista son diametralmente opuestos! ¿Cómo pueden tener razón los dos?" El gran sacerdote miró largamente al tercer interlocutor. Reflexionó, movió la cabeza y dijo: "Es verdad. También tú tienes razón."

Saludos.

Respuestas

marejada
marejada respondió:

Gracias Theoros.Tengo pendiente leerlo.También voy en busca del camino del tao de Alan Watts.EL fragmento que dejas,aunque desprende desasosiego también entra de lleno en la"cuestión".Me ha gustado mucho leerlo..

Un abrazo.

Theoros
Theoros respondió:

Muy bonito Marejada, hasta resulta chistoso el cuento. Dicen del Tao que todo lo hace porque no hace nada. Algo así como la práctica de la no interferencia.
Hace un tiempo leí el Tao Te King de Lao Tse y lo que transcribo a continuación, me caló en aquel momento profundamente. Dice así:

"Entre "quizás" y "sin duda",
¿qué diferencia hay?
Lo "bueno" y lo "malo",
¿en qué se diferencian?
Hay que respetar lo que los hombres respetan.
¡Oh soledad! ¿Cuánto tiempo durarás?
Todos están tan radiantes,
que parece que hubiera llegado
la fiesta del Gran Sacrificio,
como si fuera primavera
y estuvieran subiendo a las torres.
Yo soy el único que duda,
aún no se me ha aparecido ninguna señal,
soy como un recién nacido que todavía no sabe reír,
desasosegado, errante, como si no tuviera patria.
Todo el mundo vive en la abundancia,
sólo yo parezco parezco olvidado.
Tengo el corazón tan confuso y sombrío como el de un loco.
Los hombres de este mundo
son muy lúcidos, tan lúcidos.
Sólo yo parezco turbio.
Los hombres de este mundo
son inteligentes, tan inteligentes.
Sólo yo parezco encerrado en mí mismo,
agitado, ay, como el mar,
dando vueltas, ay, interminablemente.
Todo el mundo tiene propósitos,
sólo yo permanezco ocioso como un mendigo.
Soy distinto de los demás.
Para mí, lo más importante es
buscar el alimento en el seno de la Madre"

Que tengas un nuevo día

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