En primer lugar, una salutación a todos los componentes de ésta página Web Puedo Ser, tanto a los profesionales como a todos los usuarios de la misma, que desgraciadamente nos une algo en común, como el trastorno de bipolaridad.
Me di de alta de usuario hace muy pocos días, lo cual pido perdón anticipadamente por si cometo algún error o me extiendo demasiado. Manteniendo la política de privacidad que se determina, mi nombre de usuario es jpf, y que a partir de ahora me tenéis a vuestra disposición.
Me gustaría dirigirme a todos vosotros y al psiquiatra Dr. Bordas, para exponerle la situación actual en la que sen encuentra mi estado de salud, más deteriorado que tiempo atrás, aclarando que he cumplido recientemente 56 años, y los primeros síntomas que aparecieron de la ansiedad, fobias y pequeñas depresiones fueron a la edad de 20 años. A partir de ésta fecha hasta la actualidad, el Dr. Castelltort medico de familia, y tuve la gran fortuna que detecto muy correctamente mi dolencia, remitiéndome a un especialista de psiquiatría pues era el especialista más indicado para tratarme.
Todo ocurrió muy deprisa, me medico un año antes de cumplir el servicio militar, huelga decir como me encontré, puesto que empezaron a producirse fuertes migrañas y algunas taquicardias. Una vez me licencié y con los preparativos de la boda con mi actual esposa, (aclaro que sigo queriéndola más que el primer día por haber soportado mi largo y continuo trastorno), empezaron a brotar otra vez las fobias, el desasosiego, la angustia, al punto, que ha decir verdad no creo que llegara a disfrutar del viaje de novios y posteriormente los primeros días solos los dos en casa.
Seré mucho más breve, en poco tiempo y con la terapia del Dr. Castelló psiquiatra, no iba mejorando demasiado, empezaron algunas bajas cortas en el trabajo, fui a peor hasta llegar a una depresión profunda, en la que ni comía o levantaba de la cama, sin asearme, sin salir a la calle y apenas sin hablar. Ésta situación le llevó al Dr. Solá a ingresarme en el entonces Frenopático de Barcelona, en la sección de las compañías aseguradoras, era un pabellón independiente del resto, que cuando paseábamos y lo veíamos rompía el corazón.
Éste centro estaba ubicado donde está la nueva clínica Dexeus, casi frente al Corte Ingles de Diagonal, allí estuve 4 meses, de los cuales el primer mes incomunicado, y a partir de aquí empezó la terapia de irme incorporando poco a poco a la sociedad.
Si, salí bien, a priori parecía que el trastorno había retrocedido o como mínimo estabilizado, pues no, a menos de un año empezaron otra vez las fobias, una de ellas salir o pasear solo por la calle, tiene un nombre que ahora no recuerdo, nervioso, con fases de euforia excesiva y bajadas de humor y fuerza increíblemente incomprensibles. Añadiéndole el mal carácter que me surgía a veces o las tremendas ganas de llorar otro día, brotando migrañas en los días de más euforia y terminando por el descuido personal.
No hace falta decir, que a partir de estas fechas con ya 34 años, dos hijos y una esposa el futuro no era muy prometedor. El trastorno empezó a desencadenarse hasta el punto de no poder llegar a conducir, fobia social, miedo a morirme, sudoraciones, taquicardias, mareaos o vértigos, la sensación que la gente que veía pasar era como si fuera una película a cámara rápida, (como le decía al Dr. las primeras películas de Charlot), y las bajas laborales empezaron a sucederse muy continuadamente, hasta que llegó un punto en que la situación era insostenible. Gracias a un amigo, que me asesoró puesto que el había tenido la desagradable experiencia en el trastorno y otras circunstancias más complejas, me aconsejó que esta situación no podía continuar así, que cambiara de psiquiatra, el cual me aconsejo el Dr. Ricardo Bordas que nombro, (pues es a el y a todos vosotros a quien tengo la necesidad de explicaros mi experiencia), y que forma parte de los especialistas de Puedo Ser, al cual le estoy tremendamente agradecido por dos circunstancias muy especiales, la primera su profesionalidad indiscutible, la segunda, su enorme humanidad, y me dejaría una tercera, su gran honestidad y sin ninguna vanidad que lo haga sentirse alejado del paciente , lo cual aun le hace más noble.
No es que esté curado, o haya producido un milagro en mi mente, desgraciadamente no ha ocurrido, pero si he aprendido gracias a el como soy y quien soy, y saber enfrentar el trastorno prescindiendo del resto de las personas tanto de la familia como del entorno del trabajo, que quieran o no puedan entenderlo, pero tal vez haya sido demasiado tarde conocerle, pues estos 3 casi 4 últimos años han sido muy caóticos, la depresión o el trastorno bipolar, ha dejado una huella en mi cuerpo i mente, que me ha paralizado en bajas laborales de casi un año. Añadiéndole que después de un viaje que hicimos mi esposa y yo a Jordania ara en éste julio 4 años, (en que el segundo día quería coger un avión y volver a casa, por un ataque de ansiedad), cuando llegamos del viaje a las 3 semanas de estar en casa, hice uno de los 30 y algo más de cólicos nefríticos, pero que esta vez tuvieron que intervenirme de urgencia puesto que mi riñón estaba obturado y los índices de la creatinina eran excesivamente altos y peligrosos.
Después de todo lo que pasé, parecía el preámbulo de una mala racha, y desgraciadamente así fue, a los pocos meses caí en una gran depresión, con todos los síntomas que ya sabéis, pero en mi caso hay que añadirla tres, gastar dinero sin ser consecuente con el, la falta de sueño que se ha convertido en una pesadilla y una desesperación, y en una fase aguda del trastorno bipolar, se me reprodujeron unas migrañas diarias, que se prolongaron más de 2 meses e ingresado de urgencias dos veces para calmar el dolor, aumento de la presión arterial la punto de tener que medicarme, bolimia nerviosa, fobia de la gente, al punto que no salía de casa para no encontrarme con nadie y no tener que hablar, vértigos o inestabilidad, visión doble o imágenes que como un destello veía, pero que eran pura imaginación, total descuido de la higiene y del cuidado del vestir, enfados y lagrimas, falta de concentración, y un cansancio o agotamiento físico y mental, que ni tan solo era posible poder distraerme con algún pequeño trabajo que podía haber realizado en casa.
Termino, permitiéndome pediros disculpas por la extensión del escrito, así como al Dr. Bordas, y solo deciros que estoy a vuestra disposición para cualquier cosa que queráis preguntarme o solicitarme, aprovechando para daros un cordial saludo y un fuerte abrazo al Dr. Bordas.
Éste escrito dirigido a la comunidad que formamos es para expresar mis experiencias y el apoyo que he tenido de mi esposa, mis hijos y mi suegra, y tres amigos que si comprenden mi trastorno y sufrimiento, en cuanto al Dr. Bordas, éste escrito es un apunte más para que pueda obtener un referencia adicional, que pueda servirnos de ayuda a los dos.
jpfjpf 3 de junio de 2011
En cierto momento describí mi estado anímico, en cuatro estrofas:
Tener el alma rota; el corazón vacío; la mente aturdida y los sentimientos descontrolados.
Gracias a todos.
Hola,
Me alegro mucho que después de tanto calvario tus palabras transmitan ese coraje y esas ganas de mejorar. Es una suerte muy grande que tengas el apoyo de tu familia y amigos y es muy bonito que lo valores así. También me alegro que hayas conseguido encontrar a un buen psiquiatra. Eso de probar con varios hasta encontrar al bueno es una papeleta que nos podríamos ahorrar todos, la verdad. ¿Por qué no son todos buenos y punto? Yo he conocido a más de uno que se podría ir al garete. También hay veces que hasta tengo ganas de nombrarlo de la rabia y la impotencia que siento ante su falta de responsabilidad... Pero prefiero olvidarme, que no me gusta empezar a hacerme mala sangre, ¡que luego no hay quien me pare! No, en serio, creo que todos los que estamos por aquí coincidimos en que encontrar a un buen profesional es importantísimo y dificilísimo. Y el apoyo de nuestra familia y amigos es lo mejor que nos puede pasar.
Tu escrito me ha hecho pensar en el antes y en el ahora de nuestra enfermedad. Yo tengo 25 años, hace un año y medio que me lo diagnosticaron. No puedo decir que la planta de psiquiatría del hospital donde estuve fuera el lugar más idílico donde pasar las vacaciones, pero la gente que estaba trabajando allí, los pacientes con los que me topé eran gente maravillosa, y el lugar estaba bastante bien, siendo público. Creo que nada que ver con lo que tu cuentas del Frenopático de Barcelona. Me lo imagino como algo bastante difícil de soportar ¿Cómo se puede pretender curar a un deprimido en un lugar tan deprimente?
Debían ser diferentes las pastillas, las terapias, todo... No se si es suerte haber nacido ahora o no. Ni si será suerte nacer en el año 2129 cuando descubran como se cura el trastorno, o en 2597 cuando se extinga la humanidad (son números inventados, tranquilos). Pero tu escrito me ha hecho valorar que ahora -a pesar de la crisis y lo mal que cuidamos al mundo- hay cosas que las tenemos muy fáciles. Y las voy a valorar mucho más.
En cuanto a ti creo que nunca es tarde para conocer al Dr. Bordas. Las cosas que cuentas son muy tristes y muy duras, siento muchísimo que lo hayas pasado tan mal, y que todo lo que has pasado te haya podido marcar y ahora te preocupe. Pero de verdad que admiro mucho el coraje y las ganas de mejorar que transmites con tus palabras. Me da la sensación de que la cosa cambiará porque parece que vas por buen camino. Y yo diría que incluso las huellas se pueden borrar un poquito.
Ánimos!!