
Desde hace un tiempo fui retirando progresivamente la dosis de olanzapina de 2.5 mg que venía tomando ya desde hace unos años. En más de una ocasión mi siquiatra me lo había recomendado, pero dejaba que fuera yo el que encontrara el momento oportuno para hacerlo. Lo he intentado varias veces. Pero por una u por otra razón vuelvo a la misma dosis. La razón es que es un medicamento que aprecio como antisicótico, no así otros de los que conservo un mal recuerdo. Pues bien hace poco decidí intentar retirarlo nuevamente y sin ir más lejos el pasado viernes le dije a la siquiatra que había dejado de tomarlo y no se le dió mayor importancia. El caso es que he notado una mayor actividad cerebral esta semana, más pensamientos, como si la mente fuera a un trote desacostumbrado. Me decía: vale, puede ser una especie de efecto rebote, no problem. Pero también me he notado especialmente sensible y con las emociones más a flor de piel: vale, no problem, ya se pasará. Luego el viernes pasé por una serie de estados emocionales cambiantes: ansiedad, enfado, alegría. Cada uno de ellos estaba bien fundamentado por distintas experiencias y situaciones. Hasta aquí, se puede decir que todo bien. Nada nuevo. Pero el sábado se acumuló otra experiencia personal que me hizo sentir mucho mejor, muy bien, muy bien y fue tan bueno que me robó la siesta. Un tiempo que dediqué a expresar lo que por dentro sentía de distintas maneras. Y en el avance surgieron emociones tan intensas que conecté directamente con una pregunta muy lacerante:¿por qué este sentir tan vivo, prístino y auténtico puede desbordarme de tal manera?. A mi parecer vivi un pequeño y precioso momento maníaco. Me sentía en profunda comunión conmigo, pero al mismo tiempo asustado, tal era la intensidad de lo que estaba sintiendo. Así pues que decidí parar, entregarme a una sesión de relax. Había que conectar con el cuerpo, con la respiración, aquietar ese mundo emocional tan encrespado. Y se aquietó y salí con los amigos el rato que solemos salir y como otras veces llegué a casa un tanto plof, porque no siempre me resultan unas relaciones satisfactorias aunque sean mis amigos. Y cené y me puse a ver una película y antes de meterme a la cama ya había decidido volver a tomar mi dosis habitual de 2,5 mg. Y lo hice y cuando me acosté, exploré mi sentir y me hallaba como exhausto, cansado ya de tanta vivencia emocional. Y dormí, pero hoy quedaba la resaca o el efecto de todo lo vivido el día anterior. Y no es ningún misterio. Si hay subidilla, hay bajadilla. Y así me siento hoy, bajito. Pero es un estado que lo encuentro necesario y reparador en estos momentos.
Me digo que ya romperé mi largo noviazgo con Olanzapina en otra ocasión, pues de momento no quiero casarme con ella, por muchas flores que le envie.
Gracias Yasmin por compartir tu particular experiencia al respecto. Recojo el cariño que me envías.
Y gracias Dr. Romeu por su comentario. Refuerza o me convence más aún para seguir tomando esta pequeña dosis, ya que creo que en gran medida le debo a ella el largo período de estabilidad que llevo. Una estabilidad que me envalentona ocasionalmente para hacer estos intentos de querer retirar la olanzapina. Así pues seguiré con este prometedor noviazgo, visitando su alcoba todas las noches, tal y como aconseja.
Un abrazo a ambos
Las reacciones personales a la medicación son peculiares para cada persona. Es frecuente que algunos pacientes obtengan un efecto "especial" con algún medicamento concreto. La olanzapina es uno de los fármacos que mejor nos dan ejemplo que esto que decimos. Hay personas que parecen "necesitar" el medicamento, no en plan de tener una adicción, sino de resultar un medicamento indispensable para su mejoría o mantenimiento.
Nosotros, la verdad, es que si no da efectos secundarios (especialmente los metabólicos) preferimos dejar estas pequeñas dosis "de mantenimiento", especialmente si apreciamos empeoramiento cada vez que intentamos bajarlo.
O sea Theoros, a mantener el noviazgo con la olanzapina; aunque no te cases con ella, a lo mejor es una buena amante.
Gabinete Dr. Romeu y Asociados
hola theoros, yo te cuento mi experiencia con la olanzapina. cuando fui al psiq por primera vez creimos q se trataba de una simple depresion, y como no podia dormir ni tenia apetito me dieron olanzapina 5mg, que me ayudo con ambas cosas. con el tiempo yo sol lo fui reduciendo a 2,5 y luego lo deje. año despues cdo descubrimos que tengo trastorno bipolar y a pocos meses de empezar con el estabilizador olvio la angustia, el llanto el mal sueño etc. yi antes de darme antidepresivo me dieron olanzapina a 5 de nuevo, q fue lo bueno q volvi a dormir, q el llanto mermo, pero el llanto se transforma en angustia, el malestar no desaparece, y la angustia en rabia, ira y enojo, entonces quedas ahi como si tuvieras las emociones atadas pero no te sentis realmente bien. despues como la cosa seguia me agregaron antidepresivo y deje por mi cuenta la olanzapina, fue bastante duro al ppio porque el llanto y la angustia volvieron pero confiaba en que el antidepresivo me los tenia q quitar. aun el antidepresivo no me hace totalmente efecto, estoy un poco mejor, pero sigo angustiada y con ansiedad, para lo cual estoy tomando lorazepan y dentro de todo es de lo que mejor me ha caido. espero q te sirva de algo mi respuesta, y si no es otra experiencia para compartir .un cariño muy grande