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Es un mito en toda regla desde mi punto de vista. El sufrimiento no sé si es productivo pero yo nunca he sido tan productiva ( me gusrta escribir y tengo talento para ello aunque aquí no se note, voy a toda mecha para no enrrollarme horas en el ordenador que no me gusta) como ahora, que estoy estable. Cuando leo cosas escritas en periodos depresivos salvo algunos, aunque todos derrochan un pesimismo, un nihilismo brutal y los escritos en fase hipomaníaca, en fin...los mejores eran los humorísticos pero, ya digo, si no se mantiene un trabajo, cuesta mantener una pareja, etc, etc...¿como se va aproducir arte del tipo que sea? Yo separo mi talento para narrar de mi enfermedad, igual que del hecho de ser de tamaño medio, complexión normal, pelo ocuro, piernas así o asá; ojos de este u otro color...Ya me lo han dicho y a cuenta de este tema nos reímos un rato mi médico y yo. Es mi opinón, claro.
Existe una larga tradición histórica que relaciona genialidad y enfermedad mental. Al igual que con los psiquiatras, seguramente por contigüidad, se oscila entre la idealización y el estigma.
Hay autores reputados que defienden una relación entre el trastorno bipolar y una mayor sensibilidad artística. La más importante sería la profesora Kay Jamison, quien en su famoso libro "Marcados por el fuego", describe los padecimientos de diversos escritores de la historia a quienes, con todas las salvedades de un "diagnóstico" retrospectivo, asimila a la bipolaridad.
Hoy en día, aunque se admite que fases de leve hipertimia -euforia patológica leve-, pueden, en personas de talento, aumentar la productividad artística, el precio a pagar parece demasiado alto; bien el descarrilamiento hacia una fases maníaca, o el pozo de la depresión acaban cobrando sus deudas.
Es obvio para quien las haya padecido que ni en la depresión, ni en la manía es posible desarrollar una actividad autodirigida con la complejidad que implica cualquier obra artísitica.
Cuando uno recorre la vida de autores que han sufrido trastornos depresivos, con o sin fases maníacas, no puede dejar de preguntarse cuáles no habría sido sus logros de haber sido totalmente dueños de sí mismos.
Ese, y no otro, es el objetivo del tratamiento: recuperar el control y con él la libertad individual.
La única ventaja debe de ser el haber vivido en primera persona esta experiencia. Aunque no sé si todo el mundo lo consideraría una ventaja. Lo de ser más sensibles, más intuitivos, etc., me suena mucho a mito. Hay de todo en la viña del señor.
¿Te marca? Como cualquier experiencia. Dependerá mucho de si te han tratado a tiempo y bien. En tal caso, puede ser que las secuelas sean mínimas o inexistentes.