Buenos días a todas y todos.
Permitirme aflorar y escribiros mis sentimientos y la enorme pena que nace de lo más hondo de mi corazón, pero ésta vez con por causas externas, por las injusticias que a lo largo de la vida se van sucediendo y, descubres la fragilidad de la vida o tal vez, la corta distancia entre la vida y la muerte.
Una intima amiga mía de 50 años se debate entre la vida y la muerte, diría que la muerte ya está llamando a su puerta, un cáncer de matriz que se expandió demasiado rápido, ha logrado su victoria y se la va a llevar, espero que a un espacio o universo en que pueda lograr la felicidad eterna.
No es que sea muy católico, pero no me resigno a creer que después de la lucha de toda una vida, ésta quede en el olvido de un recuerdo vago y lejano, no es que crea en la reencarnación, pero si en la espiritualidad que es infinita y que nunca muere, tal vez los únicos que morimos lentamente somos los que nos quedamos provisionalmente hasta que llegue nuestra hora.
Cuando la fui a ver el domingo en un centro de enfermedades terminales, hacia solo tres días que no la veía, mi corazón se encogió y palpitó estrepitosamente y, tuve que apretar los ojos y para no derramar una lágrima, no sabría como definir con palabras las diferentes sensaciones que mi cuerpo tuvo que soportar, solo os diré que aguanté las lagrimas hasta salir del centro, fue entonces cuando mis ojos se convirtieron en una cascada de pena, dolor, rabia, pesadumbre, injusticia, rabia, no se cuantas cosas más.
Hoy la vuelvo a visitar otra vez, no voy a tomarme ningún calmante, iré con el sistema nervioso completamente desnudo, necesito estar con ella, todo el tiempo que sea posible, estoy seguro que aunque mi corazón no quepa en un puño y los ojos se humedezcan, quiero estar con ella con les cinco sentidos.
Pido disculpas a todas y a todos, espero que comprendáis mi situación, necesitaba hablar con alguien y he pensado quien mejor vosotros que tenéis los sentimientos abiertos y, saber comprender a los demás. Mi esposa no entiende como puedo tenerle ésta estima tan especial y, la verdad que no hay más sordo que el que no quiere escuchar.
Un abrazo a todas y todos de jpfjpf
Joan
Lo siento, No siempre estoy tan descansado o lúcido para contestar de forma extensa. Me limité a expresar lo que entiendo por "compadecer", o sea (del latín) "padecer con..." Cuando me preguntan qué se debe decir a alguien que padece, o va a padecer, una pérdida creo que lo más honesto y sincero es padecer, llorar si así lo siento, junto a la persona que padece. Sobran las palabras.
En algunos casos la comprensión de cómo se siente la otra persona es intuitiva. Por ejemplo: nunca se me ha muerto un hijo; no puedo decirle a alguien en ese trance "Sé lo que sientes". No es verdad. Lo puedo intuir, pero no lo he vivido.
Lo que hago en estos casos es ofrecerme en todo y apoyar a los que sufren, sufriendo con ellos, hablando -si así lo aceptan- de lo que están penando y vigilando no decir frivolidades huecas.
Recomiendo un libro maravilloso que ha escrito un equipo dirigido por un íntimo amigo (Dr. Domingo) y su equipo acerca de este tema (la muerte). Se llama "El viaje de Tánatos". Lo tenéis glosado aquí:
http://www.lecturalia.com/libro/41669/el-viaje-de-tanatos
Besos más bien cansados,
Juan Romeu
que clase de respuesta es esa Dr Romeu?????????
Te comprendemos perfectamente. Hemos pasado por ese trance y sabemos cómo se pasa.
Besos apesadumbrados,
Dr. Romeu y Asociadas.