
Hola!
A raíz de leer la respuesta del gabinete Romeu & Asociados sobre "el análisis Neurofarmagen", me he intentado meter un poco en la mente de un psiquiatra/psicólogo. La verdad que me parece admirable que una persona dedique su esfuerzo a tratar con personajes como nosotros. Hay que tener valor y mucho potencial. Y supongo que mucha capacidad para desconectar del trabajo. En fin, a los que dedican su tiempo a facilitarnos la vida, que ¡gracias por ser así!
A lo que iba: sobre los razonamientos inductivos. No soy epistemóloga ni filósofa (estaría bien!), pero, por lo que he entendido en la respuesta: no se puede considerar válida la interpretación de un hecho (o sea, un razonamiento inductivo) ¿Esto significa que cuando mis análisis de Valproato dan 0,75 ¿sería erróneo que el psiquiatra interpretara este hecho como: "es correcto, no hace falta cambiar la dosis"?
Hombre, yo creo que lo principal a la hora de tratar una enfermedad mental es facilitar cuanto antes la vida del paciente. Entonces, ¿puede que los razonamientos inductivos tengan un poco de utilidad práctica, y por ello se puedan considerar un poquitín válidos?
Es que si no... ¿Qué más nos queda? He estado pensando en ello. Lo primero que se me ha ocurrido es que, si con el razonamiento inductivo no podemos sacar respuestas científicamente válidas, entonces probemos con el razonamiento deductivo. Pero lo he buscado en Wikipedia, y la verdad es que no veo ninguna manera de aplicar la lógica (axiomas, premisas y demás) a los hechos cotidianos que afectan mi enfermedad. ¿Estudiar psiquiatría consiste en esto?
Otra alternativa que se me ha ocurrido es probar con el método experimental. A base de fallos/aciertos. Tengo entendido que este método puede considerarse válido científicamente (no sé si en psiquiatría también). Pero sinceramente: yo, ahora mismo, llevo un mes fatal con lo de conciliar el sueño (aquí me tenéis, parezco un zombie), y lo único que hace mi psiquiatra es ir probando de subir, bajar dosis, introducir, sacar fármacos... Me parece muy bien que lo haga. Sé que es por mi bien, pero quiero dejar de manifiesto que este proceso de ir probando, probando, es un engorro total!
Bueno, después de este brote de paliqueo (que estoy un poco descompensada últimamente y digo tonterías), si existe la forma de aplicar razonamientos deductivos en psiquiatría, o una fórmula mágica para que los psiquiatras sepan de buenas a primeras cual es la solución a los problemas mentales de una persona, o alguien quiere comentar cualquier cosa, me hará feliz leerlo.
Buenas noches!!
Ay, pues sí. Me habéis hecho muy feliz con esta respuesta!
Siempre dando buenas ideas, jajaj. Me voy a bañar en sangre de fresa y chocolate y fingiré un ataque por un tigre. A ver si gano un poco de dinero con la jugada... Mejor que probar con la lotería seguro que es!
Bueno, tenéis razón. Este foro está para otra cosa. Y la verdad que yo también necesito centrarme en mis temas, que últimamente voy un poco acelerada, se me vienen mil cosas a la cabeza y no hay manera de parar.
Gracias por haberme aclarado el tema!
Son temas maravillosos pues desvelan las bases del conocimiento humano. La psiquiatría o la psicología clínica no son CIENCIAS en el sentido que pueden serlo las ramas experimentales. No experimentamos con nuestros pacientes, sino que tratamos de curarlos a partir de unos conocimientos y una experiencia empírica (basada en la simple observación de los hechos).
La medicina NO ES UNA CIENCIA EXPERIMENTAL, sino aplicada, y PRAXEOLÓGICA. O sea, una práctica, "praxis" en griego.
La medicina es una praxis acerca de curar enfermos (igual que la cocina es una praxis acerca de cocinar platos). Se basa en ciencias experimentales,como la fisiología, la biología, la química etc. en ciencias empíricas como la anatomía y en ciencias descriptivas como las matemáticas.
Las ciencias básicas son las experimentales, las descriptivas y, si están bien planeadas, las empíricas. No es la medicina una ciencia básica; es una ciencia praxeológica, aplicada, un conjunto de reglas de conducta, normas, etc. que nos permiten realizar la praxis de curar.
Tienes gran razón al considerar la mejor calidad de los razonamientos deductivos, que sirven para pasar de lo general a lo particular. Se basan en verdades, de las que se deducen otras verdades. Un ejemplo de deducción: tengo seis cartas de poquer, todas corazones. Si las mezclo y extraigo una sin ver la cara, a partir de lo que sé que es verdad deduzco, sin posibilidad de error, que será una carta de corazones (otra verdad absoluta).
Veamos un ejemplo de inducción: ahora imagínate que tengo otras seis cartas, que no sé cuáles son. Las descubro de una en una, y las cinco primeras son tréboles. ¿Puedo deducir algo que será verdad al 100% acerca de qué palo tendrá la sexta carta? La respuesta es no. Podría sospechar que si las cinco primeras son tréboles, la sexta también lo será. Esto es una inferencia o razonamiento inductivo. O sea, por lo que sé y que es una verdad parcial, referida solo 5 de las cartas, me atrevo a predecir lo que no sé. Esto es un razonamiento inductivo. Puede ser verdad o no. Si resulta que es verdad, no se demuestra que el método inductivo es certero siempre, sino que hemos tenido un golpe de suerte.
Se pueden hacer inferencias muy probables: "No me ha tocado nunca la lotería de Navidad, por lo tanto no me tocará este año". Es (por desgracia) casi seguro (probabilidad de 1 entre 100.000), pero el hecho de que sea casi seguro no significa que el razonamiento sea verdad absoluta. Podría tocarme. De todas formas la seguridad de que no me tocará es del 99.999/100.000. Mi afirmación ("no me tocará") no es verdad, pero es muy verosímil.
En las inducciones se juega mucho con este concepto abstracto que es la verosimilitud.
Algo es verosímil si parece que va a ser verdad. Pero que sea verosímil no quiera decir que sea verdad; simplemente lo parece, y, a veces, mucho.
Manejando inferencias verosímiles muchos embaucadores se las dan de científicos y, de vez en cuando cuelan errores monumentales, aunque sean verosímiles.
Un ejemplo, no de experimentación científica: En cine se usa "sangre artificial" (hecha con jarabe de fresa y un poco de jarabe de chocolate). En el cine sabemos que, por real que parezca, no están desollando a nadie.
En la vida real un estafador podría usar este truco para fingir, en unas fotos, las secuelas de un accidente falso, con la intención de cobrar un seguro. Es más verosímil la sangre falsa, que la sangre real de un accidente. Ves las fotos, y no las distingues, o te parece más real la falsa (porque es la que acostumbramos a ver en películas).
Todo esto logra que los peritos crean deducir que ha habido un accidente, cuando simplemente lo "inducen" a partir de unos datos falsos, pero verosímiles.
La ciencia experimental es muy pura y, cuando hace inducciones (solamente en el momento de redactar conclusiones), lo hace conociendo el margen de error posible gracias a los análisis estadísticos. El principio básico de la ciencia experimental es: 1) observación objetiva + 2) control de las variables. En conducta humana son cientos, o miles, las variables que intervienen. No se pueden controlar todas. De ahí que casi todas las experimentaciones en psicología básica (o en evaluación de medicamentos o técnicas) acaben recurriendo a procesos de inducción, sabiendo que siempre habrá una probabilidad de que los resultados no sean ciertos. Lo que no siempre se explica de forma clara sino que muchas veces se maquilla por turbios intereses.
Las revistas científicas que acogen trabajos de los diversos autores tienen distintos rangos. El el top de la lista hallaríamos algunas como Science, Scientific American o American Journal of Psychiatry. Publicar ahí es una tortura, aunque de inmenso prestigio. Sus comités de admisión y redacción analizan con lupa a los aspirantes, los destripan (los escritos, claro) y eliminan 99 de cada cien. Y, aún así, a veces se les cuelan farsantes que han tenido la habilidad de "cocinar", que dicen los angloparlantes, (o "pastelear" que decimos acá) las conclusiones a base de artimañas, casi trabajos de orfebrería fina, basadas en enturbiar las aguas e hinchar la real verosimilitud (que no verdad) de sus engendros.
Recuerda que cuando hacemos de psiquiatras o psicólogos que trabajan con pacientes, no hacemos experimentación, sino que aplicamos unas reglas (la praxis, que decíamos) a partir de conocimientos demostrados por alguna de las ciencias básicas (experimentales, empíricas o descriptivas).
Y lo hacemos, en un porcentaje altísimo de veces, basándonos en razonamientos inductivos. Es lo mejor que tenemos al alcance, y siempre decimos que la medicina no es una ciencia exacta con axiomas y teoremas. Las pocas veces que podemos deducir, deducimos. Pero en la vida, como en el póquer, no sabemos todas las cartas que tiene cada uno ni cuáles quedan en la baraja. No podemos deducir nada. Nos faltan "verdades". A base de mucha práctica y apoyándose en cálculos de probabilidad y en su conocimiento de la naturaleza humana, los buenos jugadores sospechan (mediante un razonamiento inductivo, probable pero no seguro) por dónde va el juego, cómo irán las cosas y cómo es mejor jugar.
Cuando hablabas del nivel de valproato, la interpretación de que es normal es deductiva porque sabemos (en realidad creemos saber) que los márgenes establecidos como normales han estado muy bien estudiados. Creemos basarnos en verdades absolutas, y deducimos. Pero al publicar los trabajos en que se detallaron estos márgenes, seguro que los autores hablaron de la seguridad de su "nivel de confianza" estadístico (nota p) pues la determinación de estos datos es, necesariamente, inductiva, con margen de error. Este margen de error (nota p) debe resaltarse.
Los psiquiatras, psicólogos o médicos obramos sospechando cómo irán las cosas, pero sin saberlas nunca al 100%. Cuánto más sepamos (cuantas más verdades, estén a nuestra disposición) como los buenos jugadores de póquer, ganaremos más jugadas de las que perderemos.
Lo siento, anke, casi nunca deducimos (aunque a algunos, ignorantes o temerarios, les encanta emplear esta palabra). La inmensa mayor parte de nuestras decisiones se basan en razonamientos inductivos. Probables, pero no seguros. Es lo que hay.
¿Por qué nos dedicamos a esto? Por qué lo hacen otros, no sabemos. Nosotros, como nos inculca el jefe, lo hacemos porque nos divertimos haciéndolo. No se trata de demostrar nada a nadie, Se trata de curar al máximo, porque ganar es lo que debe divertir a quienes juegan, sea al póquer, sea a cualquier actividad en que luchamos contra algo.
Más perdón pedido, por la longitud. No sabemos si te hará feliz leerlo, o te aumentará las dudas. Somos humanos, nos equivocamos, caemos, nos levantamos si podemos, pero nunca seremos dioses infalibles. Las cosas son como son.
Nosotros, encantados y divertidos de hablar sobre epistemología. Pero sospechamos (es una inducción) que no es éste el foro donde hacerlo. De todas formas, si a alguien no le interesa hará bien en no leerlo. En fin, es un placer.
Gabinete Dr. Romeu y Asociados