Buenos días, recurro a vosotros con un problema que a esta altura no sé como solucionar y les cuento mi historia:
Mi pareja sufre de trastorno bipolar. Le diagnosticaron como Bipolar Tipo I en el año 2003, aunque su enfermedad comenzó cuatro años antes con intento de eliminación incluido en ese periodo. Yo le conocí en septiembre de 2006 en estado eutímico. Hacia unos meses que se había separado y tiene dos hijos ya grandes. Comenzamos a salir y a los dos meses y como todo funcionaba bien entre nosotros, decidimos vivir juntos. Quizás fue un poco apresurado pero realmente había sentimientos de por medio y mucha comunicación y apoyo por ambas partes.
A los quince días de convivencia, me di cuenta que no todo era color de rosa, porque el hecho de convivir le había causado una crisis, digamos que hipomaníaca, porque el síntoma más pronunciado además de la ansiedad y el no querer estar conmigo, era el de querer seguir en contacto con algunas mujeres que había conocido por internet. Conseguí después de dos meses que dejara esos contactos, que la crisis remitiera y que la convivencia fuera del todo agradable.
En la primavera de ese año sufrió su primera crisis maníaca estacional que remitió en pocos días, en la que buscaba mi apoyo y comprensión. La medicación que tomaba en ese momento era 1 Depakine de 500 mg, 1 Mirtazapina, 1 Lorazepam de 1 mg y 1 Seroquel de 300 mg.
A los dos meses de esa crisis estacional, tuvo otra por un hecho familiar adverso, con mucha ansiedad, insomnio y pensamiento acelerado. Esta crisis tuvo una duración algo mayor que la anterior, alrededor de 15 días, pero que también remitió. En esta crisis en la única persona que confiaba era en mi.
En noviembre y diciembre de ese año, realizó un curso de formación por la noche. La falta de rutina en la toma de la medicación (la tomaba muy tarde, alrededor de las 11 de la noche, tres horas después de la hora habitual de toma) hizo que tuviera otra crisis maníaca, además a esa altura el psiquiatra le había cambiado el Depakine por Topamax porque sus niveles de transaminasas hepáticas estaban elevados.
Al mes esta crisis remitió, el periodo eutímico duró 1 mes, y pronto sufrió otra crisis maníaca que comenzó en febrero de 2008, de mayor intensidad que las anteriores. El psiquiatra recomendó subir la dosis de Topamax, pero viendo en la siguiente consulta en abril que no era efectivo el tratamiento, cambió otra vez por Depakine, esta vez por el Crono de 500 mg.
En esta crisis maniaca, el rechazo hacia mí era muy intenso, él quería que me fuera de su lado y estaba dispuesto a todo para conseguirlo, pero sin perder la amistad que nos unía.
Realmente que después de todo lo que me hizo vivir en esos dos meses que estuve con él en crisis y en la que traté por todos los medios que consultara con el psiquiatra para que le dijera como era la situación, lo que conseguí fue que le comentara al psiquiatra “que se sentía super bien” y que “no quiero seguir con la relación”. Esta actitud se debía a que yo le controlaba en sus gastos, que fueron muchos y en cosas innecesarias. Así que él interpretaba mi actitud como una actitud negativa hacia él.
Cuando nos separamos en abril del 2008, yo no quería continuar con el contacto, aunque le quería, pero me angustiaba mucho verlo, pero él se empecinaba en llamarme y en hablar conmigo como amigos.
La crisis maníaca que nos separó demoró en remitir como dos meses o más y se mantuvo con ánimo bastante estable hasta la primavera del año siguiente en que sufrió de nuevo otra crisis maníaca estacional.
En 2009, estuvo durante bastante tiempo entre estable e hipomaníaco hasta el invierno del 2010 en el que la crisis maníaca fue bastante grave y se enfrascó en un negocio en el que otra persona lo engañó y perdió mucho dinero. Los hermanos tuvieron que responder por él, como ya habían hecho anteriormente (en el 2003) y vendieron parte de sus bienes para solventar las deudas que se habían generado que no se lograron cubrir del todo. Al salir de la crisis maníaca, se presentó una crisis depresiva acentuada por la pérdida de un familiar muy cercano en noviembre de 2010.
Durante nuestra separación tuvo relaciones con otras mujeres sin llegar a tener una relación estable con ninguna, salvo con una chica que había trabajado con él durante un tiempo con la que mantenía una amistad aunque él pretendía algo más. El demostraba mucho interés en ella pero ella solo lo quería como un amigo y así salían juntos, aunque él siempre mantenía la ilusión, hasta que vio que no lograba nada y dejaron de salir, no sé si porque ella le dijo que no quería verle más, o porque él se aburrió de tanto esperar.
Nuestro contacto más estrecho se reanudó en octubre de 2010. Comenzamos a salir, a pasar más tiempo juntos y él insistía en que conviviéramos nuevamente a lo que le dije que no. Hasta le dijo a su hijo mayor que íbamos a regresar y que no se preocupara por nada porque ahora yo le cuidaría y yo le decía que no se adelantara a los acontecimientos. Tanto insistió que al final cedí y regresamos a la relación. Nuestra convivencia se hizo efectiva el día de fin de año de 2010, aunque no vivimos juntos, salvo los fines de semana, en los que me traslado a su casa. La condición de no vivir juntos y conservar el piso en el que vivo ahora, la impuse yo, como forma de prevenir cualquier problema o crisis en la que se volviera a dar su reacción de 2008 y me echara nuevamente de su casa.
La crisis depresiva que presenta en este momento y que viene desde el verano de 2010, tiene síntomas mixtos: no tiene ganas de nada, le es imposible levantarse temprano para trabajar porque tiene mucho sueño y se siente cansado, presenta dificultad para dormirse a pesar de toda la medicación que toma, siente que ha perdido todo por su culpa, que ha hecho sufrir a su familia, algunas veces me ha dicho que quiere terminar con su vida, duerme más de 12 horas, su humor es más bien taciturno y cabizbajo, pero a todo eso se le agrega mucha ansiedad por salir adelante y librarse de las deudas, pensamientos acelerados y escasa concentración.
En marzo de 2011, el psiquiatra le cambió la medicación y ahora está tomando 200 mg de Lamotrigina en dos tomas, 3 Lorazepam de 1 mg, 1 Diazepam de 10 mg, 2 Quetiapinas de 300 mg y 2 Depakine Crono de 500 mg. Si bien el psiquiatra le recomendó dejar poco a poco el diazepam y disminuir las dosis de lorazepam, pero no ha podido hacerlo.
En junio le realizaron un análisis de los niveles de Depakine a las 12 horas de la toma (8 y media de la mañana), toda la medicación la toma por la noche salvo la Lamotrigina (toma una a la noche y una en la mañana), que dio como resultado que los niveles de Depakine están en el límite inferior de la ventana terapéutica de este medicamento. Eso significa que no está bien controlado.
A pesar del ajuste de medicación realizado en marzo, la depresión mixta no ha remitido y además presenta mensualmente crisis de dos o tres días en las que la ansiedad y a veces el rechazo hacia mí se hace presente. En esos momentos y porque lo veo muy ansioso, subo la dosis de quetiapina en 150 mg más y la crisis remite en pocos días. En estas crisis me ha mencionado que no quiere estar conmigo, que quiere quedarse solo, y a los pocos días dice que quiere estar conmigo cuando la minicrisis remite. Se lo mencionó a su hermano en mayo y también me lo dijo a mi y me ha presentado como su pareja en la Asociación de Bipolares de Almería cuando vamos a las reuniones.
En la minicrisis de este mes (julio), las cosas han cambiado porque me ha planteado que hay una persona que le interesa y que quiere estar con ella y no conmigo. Al preguntarle si él está seguro de los sentimientos de la otra persona me dice que si, que esa persona le quiere y que por el momento ha aceptado que él esté conmigo porque él se lo ha mencionado. Pues la chica en cuestión es la misma que no ha querido tener una relación con él tiempo atrás (después de nuestra separación en 2008). Los sentimientos de ella creo que no han cambiado aunque él “se ha hecho la película de que si”.
En fin, la situación es complicada, he logrado subir un poco la dosis de Quetiapina en estos dos últimos días porque él no quería tomar más medicación. He intentado hablar con el psiquiatra (como todas las veces en las que lo he visto malo) pero actualmente está de vacaciones. El domingo por la tarde la situación estaba un poco mejor, por lo menos tenía ganas de hacer cosas y su trato hacia mi mejoró un poco, porque en estos últimos días realmente su trato hacia mí y cuando le digo la verdad de lo que le pasa, lo que para él es contradecirlo y además me pongo firme, es de rechazo total aún sabiendo que soy su único apoyo porque soy la persona que reconoce sus síntomas y está a su lado. Cada vez que le digo que lo veo mal, me dice que no, que él se encuentra bien, porque no reconoce los síntomas de la enfermedad (solo lo hace a veces cuando está eutímico) ni tampoco los pródromos que auguran una crisis. El sábado le dije si le parecía normal que hace una semana nuestra relación estaba bien y pensábamos irnos de vacaciones y por ese enamoramiento repentino que le ha dado ahora, quiere separarse y me contestó que sí, que era verdad, que él quería irse de vacaciones conmigo pero que a ella la había esperado durante mucho tiempo y ahora por fin lo había “conseguido”. Ayer por la noche me ha enviado un mensaje agradeciendo todo mi apoyo y mi ayuda pero quiere que entienda que su vida está junto a ese “amor platónico que tiene” que él cree puede fructificar, aunque ha aceptado que estemos estos dos meses juntos en los que tengo vacaciones.
Yo lo único que quiero es conseguir estabilizarlo para que pueda trabajar y salir adelante porque eso y las deudas es lo que más lo angustia y le provoca ansiedad y tengo solo dos meses para lograrlo porque ese es el tiempo que hemos pactado estar juntos. Trataré de hablar con el psiquiatra a su regreso de vacaciones para que tome cartas en el asunto y así lograr estabilizarlo. ¿Qué me aconsejáis?, porque realmente esta situación a mí también me agota y me angustia y no sé cuanto voy a poder resistir.
Perdón por la extensión de esto y espero que podáis ayudarme.
Un saludo y gracias por la respuesta.
Como comenté en la pregunta, conocí a mi pareja (por ahora puedo seguir llamándole así) hace cinco años. Desde el primer momento que me confesó que sufría de trastorno bipolar, comencé a documentarme sobre el tema y también sobre la medicación que se aplica en estos casos, esto último por deformación profesional...jeje... porque soy licenciada en farmacia. Pero toda esa información realmente no te prepara para afrontar una crisis si no mantienes la calma, tienes paciencia y actúas....porque lo más importante es actuar...hablar con el psiquiatra, .....aunque siempre me queda la sensación de tomar la acción correcta pero tardía. Aún no se ha descubierto el medicamento que en un pis pas saque adelante al paciente y vuelva todo a la "normalidad"....siempre hay que esperar unos quince días o un mes a que el medicamento ejerza su efecto, y que la crisis remita.....y eso con mucha suerte porque si la medicación no hace su efecto....vuelta a empezar.
Y en cuanto a tu pregunta......yo también me la hago....sobre todo en momentos como ahora....cuando parece que todo el esfuerzo es en vano....que el rechazo es la realidad.....y saco fuerzas de no sé donde para que él esté bien.....pero no sé hasta cuando tendré fuerzas. Ayer le dije que por favor no siguiera insistiendo con el tema de que quiere estar con "la otra", porque lo que mejor hace es machacar y machacar cuando quiere conseguir algo....y realmente que necesito un respiro para pensar como seguir....gracias por los piropos....la pena es que él no se da cuenta de eso.
Gracias Myriam por tu respuesta....espero no se me agoten las fuerzas...y poder terminar la tarea....creo que después podré seguir mi camino más tranquila.....besoooosss
Hola Manuela
Me ha llamado la atención lo bien que pareces conocer este tipo de trastorno. Dominas a la perfección el lenguaje clínico y hasta actúas en consecuencia cuando quieres estabilizar a tu pareja. Pareces la cuidadora ideal que cualquier bipolar quisiera tener a su lado y das muestras de mucho amor hacia esa persona. Aceptas sus crisis, vuelves con él,...Lo dicho, eres una auténtica joya. Pero y a ti, ¿a ti quién te cuida?. Yo, la verdad, no puedo ofrecerte un consejo válido. Das sobradas muestras de madurez, sensatez y responsabilidad. Supongo que tú misma has de reflexionar sobre la situación y actúar en consecuencia. Por aquí se repite a menudo que los cuidadores son muy importantes, que no hay que agotar sus fuerzas y eso es lo que demandas. Tu salud es tan importante como la de tu pareja, esa es mi óptica, pero primero es uno mismo.
Cuídate !!
Hola Manuela, vi el mail que me enviaste y te acabo de contestar
Suerte y mira tambien por tí
M.-