
En el anonimato uno se puede sentir mas libre a la hora de expresarse.Y ,también ,puede usarse como como un simple parapeto desde que el que verter opiniones o emociones que en otro caso nos reservaríamos.
Tal vez,lo mas sano seria,desprenderse de esa condición y dar la cara en todo momento.Pero ,sin embargo,no puedo evitar encontrarle cierto encanto a esa circustancia que te permite tirar la piedra y esconder la mano,especialmente,o casi mas bien exclusivamente, cuando lo que quieres arrojar no son lanzas si no flores.
Todo esto viene a cuento de que este medio me da la posibilidad de expresar anónimamente y a un destinatario incierto mi agradecimiento.
La verdad es que no estoy segura de que el hecho de que mi psiquiatra siga creyendo en mi es relevante a la hora de pronosticar el curso que seguirá mi trastorno,lo que si se es que me conmueve profundamente.
Si,pone en marcha estrategias nuevas o viejas para tratar de encauzarme cuando me pierdo,pero eso podria entrar dentro del marco contractual que hay establecido medico /paciente.Como cliente suyo puedo esperar eso.
Sin embargo,no deja de sorprenderme como consulta tras consulta,y van pasando los años...sigue expresando con su actitud y palabras lo que antes decía ....
Desde el anonimato,y(porque no reconocerlo),la emoción: mi AGRADECIMIENTO! a el.
“Hay cosas que no se deben decir”. Esto es lo que me dijo un día mi padre sin concretar nada más pero refiriéndose al mundo de los afectos. Y así es. Coincidí con él entonces y sigo coincidiendo y sin embargo tengo un fuerte lastre que me empuja a decir cuanto creo que puede sentar bien y no dejo de asombrarme de las reacciones que provoco. Debo ser bastante inocente y decir las cosas con espontaneidad y sinceridad parece ser un tanto inadecuado. Y cuando digo que digo no es cierto porque de este modo obtendría una respuesta directa e inmediata. El fallo que hallo es que lo digo escribiendo y aún teniendo respuesta por el mismo medio, se pierden muchas cosas en el camino. Me encanta escribir, lo hago medianamente bien, no se me da mal, pero cuando lo hago para los demás, cuando les dedico líneas francas, no siempre, pero sí en más de una ocasión tengo que terminar diciéndome que mejor estaría callado o enviar las cuatro resabidas y repetidas palabras, tan abundantes en determinadas ocasiones.
Todo esto y hoy precisamente viene a cuenta de un sms que envié y que fue bien recibido, cuando menos por la respuesta que obtuve por el mismo medio. Pero ayer coincidí nuevamente con esa persona y el sms flotaba en el ambiente y en el transcurso de la reunión entreví una reacción emocional por su parte que me dejó tocado. El contacto visual se rompió, se fracturó sin saber porqué. La noté triste, como dolida, como si algo no hubiera hecho bien yo. Y estas cositas me dejan un tanto cao. Me digo que cuánto mejor estoy cuando estoy a mi aire y los demás también lo están. Que no me sientan bien las complicaciones emocionales cuando siento una atracción especial por una chica, que no me compensan, que buey suelto bien se lame. Que estas cosas me quitan disfrute, quizás porque no quiera amar a nadie en particular, ni escoger ni que me escojan. Que prefiero bailar con todas sin importarme si me toca con la más fea. Que si no elijo todo es simple y sencillo. Y que si elijo es preferible atesorarlo y dejar hacer, sin decir ná de ná.
Te cuento esto porque lo hago desde cierto anonimato. Un anonimato que creo muy conveniente para librarse de estas cositas. Un anonimato que bien se puede aprovechar para lanzar flores, jamás piedras.
Un abrazo