
me pregunto si somos los bipolares como la playa de las catedrales, la de la foto de mi perfil, en la mítica frontera entre asturias y galicia. La marea sube y baja tanto en el mismo día que las catedrales aparecen y desaparecen como por arte de magia. La magia de las olas del mar. Solo es una comparación, bipolar, olas, mareas, catedrales, playas...y muchas veces también la tranquila brisa del mar susurrando paz al oído de quien nos rodea. por suerte.
gracias abeja maya por haberlo leído, me alegra que te haya gustado. No vivo en la costa, vivo cerca de las montañas, que me pacifican tanto como a tí el mar. Por cierto, me encanta ir a la playa. Un abrazo.
hola, gracias por la metafora. Creo que es una forma muy bonita de vernos dejando por un momento de etiquetarnos como enfermos y problematicos. Yo tambien vivo en la costa, San Sebastian, y puedo disfrutar del mar. De hecho, cuando me encuentro tanto triste como cardiaca....me siento en el puerto a mirar y escuchar el mar y, sinceramente es una gran terapia, me equilibra. Pero nunca me habia dado cuenta de que era porque me veia reflejada en ese ir y venir del mar, las olas, el movimiento de una estado a otro, la fuerza y a la vez la calma del mar.
Gracias, precioso