Respuesta:Estimada Fuente, me alegro muchísimo de que tu hijo ya esté en casa.
Respeto a tu hijo, gracias por el elogio, y le responderé a cualquier pregunta, duda, información ,...lo que sea ; y con mucho gusto.
Soy bipolar desde hace 17 años. La enfermedad salió a la luz, cuando cursaba el primer año de universidad, con un brote psicótico muy grave. Pero creo, que en 3º de bachiller ya tenía exaltaciones del estado de ánimo, e incluso ideas delirantes, porque recuerdo que tenía sueños que yo consideraba premonitorios, y que afirmaba que sucederían.
En enero de ese año, después de las vacaciones, y cursando en la universidad (me acuerdo del miedo que cogieron las compañeras de piso), alguien llamó a la policía Municipal por que ciertas personas veían en mí una conducta desorganizada en plena calle.
Yo lo que recuerdo, es que una mujer me preguntó si estaba bien, si había ingerido algo que me hiciera mal,..porque cruzaba la carretera, principal de la ciudad, estando los semáforos en rojo. Esto lo hacía porque yo creía que era Elías, el profeta del que los católicos hablan al final del Mundo. Así, que me creía con tal poder, que ante mí los coches no podían hacerme daño. El poder que creía tener y con pleno convencimiento (porque era un delirio) era SUPREMO. ¡Imagínate como estaba!.
Me llevaron al hospital, yo no quería decir mi nombre, ni datos para que no me cogieran,...ideas del delirio de contenido místico.
Estuve ingresada 21 días, y me diagnosticaron: trastorno esquizofreniforme; pero con síntomas de buen pronóstico.
Estuve a yendo a revisión ambulatoria, pero me sentía fatal: atontada, rigidez muscular, cabeza abajada,..parecía un zombi. Quería salir de aquel estado, pero no podía: el tratamiento me lo impedía y no me lo rebajaban.
Pero al cabo de mes y medio (de la salida del hospital), le dicen a mi madre, que hay un psiquiatra buenísimo a 56km y que había curado a la mujer del alcalde; a la cual nadie hallaba remedio.
Era mi única esperanza, pero no iba muy convencida, porque me parecía imposible que me pusiera bien. Cuando lo veo pasar, dije este hombre es mayor (yo era muy joven y sabes que a una persona de cuarenta y pico ya parece mayor), y no me va a hacer nada.
Entre, le contamos todo, y el me dijo: ¿quieres curar?
-Sí, le dije
·Dentro de unos días estarás como antes de que esto te pasara.
Comprenderás que no me lo creía pero así fue.
Desde ese día comprendí que no se puede decir la palabra: NUNCA ni JAMÁS. Él era la prueba de ello.
Estuve durante ese año a tratamiento, pero al siguiente, como era muy joven, mi novio (que ahora es mi marido), me decía no las tomes, que si te acostumbras luego no puedes dejarlas. Así que abandoné la medicación.
Pero a los 2 años después un broté psicótico fuerte, que me llevó de nuevo a ese psiquiatra.
Doy gracias al cielo por que ese psiquiatra se cruzara en mi camino; porque de él dependió mi "curación", y aprendí mucho con él (aunque no me enseñaba con palabras, pero soy muy observadora y eso fue lo que me salvó).
Con ese psiquiatra estuve los 10 primeros años de la enfermedad, pero sin ser totalmente consciente, hasta 3 meses antes de su muerte (¡que sorpresas de la vida!, ¿verdad?).
Al principio recaía siempre, como 4 veces al año; pero subidas y bajadas empicadas con brotes psicóticos. Pero mira que casualidad, que antes de morir me puso el lamictal y todo cambió. Como si me dejara un legado. ¡Lo quería tanto!. Para mí era como un padre.
Quedé con su mujer, que también es psiquiatra. Y no tuve más de esas graves recaídas hasta el año pasado (6 años), tenía pequeñas oscilaciones, controlables.
El año pasado, me dijeron algo, que desencadenó esa fuerte recaída, y duró desde abril, hasta septiembre, en euforia e hipomanía. Por eso decidí cambiar de psiquiatra, porque ella no supo quitarme de ella. Fui yo misma, que tomé la medicación según me iba encontrando y llegué a ponerme estable.
No podía seguir con ella, porque si la única vez que tuve (estando con ella) una recaída grave y no supo llevarme, ¿si me volviese a pasar?, ¿qué?.
Así que me cambié para la seguridad social, (la conocía por medio de otras personas), con la seguridad de que estaba en buenas manos.
Este pasado marzo empecé a no poder dormir, la mente algo bloqueada (debido a algo externo),pero justamente hoy, fui junto a ella y me dijo que estaba bien: Perfecta.
Un fuerte abrazo Deu y otro para tu madre.
Cuídaos.